Mario Molina: el científico latino que ayudó a salvar la capa de ozono
En 1974, un joven químico mexicano publicó un estudio que cambió la historia ambiental del planeta.
Su nombre era Mario Molina, y lo que descubrió no solo transformó la ciencia atmosférica: ayudó a evitar una crisis global que pudo haber afectado a millones de personas.
Su investigación demostró que los clorofluorocarbonos (CFC) —compuestos utilizados en aerosoles, refrigeradores y sistemas de aire acondicionado— estaban destruyendo la capa de ozono, esa frágil barrera que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta del sol.
Lo que vino después fue una de las mayores victorias de la ciencia moderna.
El descubrimiento que encendió las alarmas
Mario Molina nació en Ciudad de México en 1943. Desde niño mostró una curiosidad intensa por la química: convirtió el baño de su casa en laboratorio improvisado. Estudió Ingeniería Química en la UNAM y posteriormente obtuvo su doctorado en Química Física en la Universidad de California, Berkeley.
Fue durante su etapa como investigador postdoctoral en la Universidad de California en Irvine, junto al químico estadounidense F. Sherwood Rowland, cuando realizó el estudio que cambiaría todo.
En 1974, Molina y Rowland publicaron en la revista Nature un artículo en el que explicaban que los CFC, al liberarse en la atmósfera, ascendían hasta la estratósfera, donde la radiación solar los descomponía, liberando átomos de cloro que destruían moléculas de ozono.
La implicación era alarmante: si el uso de CFC continuaba al ritmo de ese momento, la capa de ozono podría debilitarse drásticamente, aumentando los casos de cáncer de piel, afectando cultivos y alterando ecosistemas marinos.
Pero al principio, pocos querían escucharlos.
La industria química reaccionó con resistencia. Los CFC eran altamente rentables y estaban presentes en miles de productos. Molina y Rowland enfrentaron críticas, presiones y campañas de desprestigio.
Sin embargo, la evidencia científica siguió acumulándose.
Ciencia contra intereses industriales
En 1985, científicos británicos confirmaron la existencia del llamado “agujero en la capa de ozono” sobre la Antártida. Lo que Molina había advertido una década antes comenzaba a materializarse.
La ciencia ya no podía ignorarse.
El Protocolo de Montreal: cuando el mundo escuchó a la ciencia
En 1987, líderes mundiales firmaron el Protocolo de Montreal, un acuerdo internacional para reducir y eliminar progresivamente el uso de sustancias que agotan la capa de ozono.
Es considerado uno de los tratados ambientales más exitosos de la historia.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), gracias a este acuerdo la capa de ozono está en proceso de recuperación y podría restablecerse completamente a mediados del siglo XXI si se mantienen las políticas actuales.
Se estima que el Protocolo de Montreal evitará millones de casos de cáncer de piel y cataratas, además de impactos severos en la agricultura y los ecosistemas.
En 1995, Mario Molina, F. Sherwood Rowland y Paul Crutzen recibieron el Premio Nobel de Química por su trabajo sobre la química atmosférica y la destrucción del ozono.
Molina se convirtió en uno de los pocos científicos latinoamericanos en recibir este reconocimiento.
En 1995, Mario Molina, F. Sherwood Rowland y Paul Crutzen recibieron el Premio Nobel de Química
por su trabajo sobre la química atmosférica y la destrucción del ozono.
Molina se convirtió en uno de los pocos científicos latinoamericanos en recibir este reconocimiento.
Más allá del Nobel: ciencia con compromiso social
Mario Molina no se limitó a su descubrimiento. Durante décadas trabajó en políticas públicas, asesoró gobiernos y promovió soluciones frente al cambio climático.
Fue asesor científico del presidente de Estados Unidos y también impulsó iniciativas ambientales en México. Fundó el Centro Mario Molina para promover políticas energéticas y ambientales basadas en evidencia científica.
Siempre insistió en un mensaje claro:
La ciencia no solo debe generar conocimiento, también debe servir a la sociedad.
Falleció en 2020, pero su legado sigue vivo no solo en los laboratorios, sino en el aire que respiramos.
Fuentes
The Nobel Prize. (1995). Mario J. Molina – Biographical. NobelPrize.org
Nature (1974). Molina, M. J., & Rowland, F. S. Stratospheric sink for chlorofluoromethanes: chlorine atom-catalysed destruction of ozone.
United Nations Environment Programme (UNEP). The Montreal Protocol on Substances that Deplete the Ozone Layer.
NASA. Ozone Layer Recovery and the Impact of the Montreal Protocol.
Encyclopaedia Britannica. Mario Molina – Mexican chemist.
Centro Mario Molina. Biografía y legado institucional.